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Sobre el mito de la virginidad.


¬ŅExactamente qu√© cosa perdemos cuando perdemos la virginidad?.

Esta pregunta se me hace muy pertinente. En las sociedades con pensamiento judeocristiano se hace mucho √©nfasis en lo valiosa que es la virginidad. Es decir, mentanerse al margen de toda actividad sexual hasta el matrimonio, luego del cual s√≠ es l√≠cito tener sexo aunque a√ļn as√≠ ese sexo est√° condicionado, como explico en otro ensayo.

Biológicamente hablando nada se pierde, o casi. Algunas mujeres pierden un poco de sangre pero nada que no se pueda reemplazar y ni siquiera es necesario hacer el amor para lograrlo. En el caso de los hombres tampoco, o casi, un poco de semen nada más, pero otra vez, nada que no se pueda reemplazar.

Sicológicamente el tema cambia un poco. Dependiendo de los preconceptos que uno tenga sobre el sexo algunos pierden la inocencia, dicen, aunque no me consta. Si alguien me dice que se volvió una mala persona después de tener sexo por primera vez sospecharé fuertemente de que esa persona no está bien de la cabeza.

Otros dicen derribar preconceptos tontos, miedos, ansiedades, frustraciones, etc, pero independientemente de esto todos, absolutamente todos ganan algo: el descubrimiento de algo nuevo, experiencia.

El mito de la virginidad en nuestra sociedad arranca con el pensamiento semita de oriente medio, una sociedad extremadamente machista. El s√≠mbolo de la virginidad femenina se entiende como una se√Īal de ego√≠smo y celos de los hombres de estar seguros que la mujer que √©l se ha apropiado no ha sido nunca de nadie m√°s. La caracter√≠stica biol√≥gica que hace que las mujeres tengan un himen es la marca que les proporciona esa seguridad, pero no es infalible, como sabe cualquier ginec√≥logo. Debido a esto a las mujeres se les inculca en la cabeza en que la pureza de su honor debe protegerse al mismo tiempo que protegen esa "marca" que las identifica como nunca pose√≠das por un hombre ¬°qu√© barbaridad!. Se las entrena desde la pubertad para adaptarse al paradigma machista y as√≠ adoptar el mito de la virginidad como s√≠mbolo de pureza y promesa de absoluta subordinaci√≥n al hombre que ser√° su due√Īo toda la vida.

Mientras a las mujeres se les adoctrina a cuidarse de tener sexo, es decir, reprimir sus deseos sexuales, a los hombres se les entrena de manera opuesta. Ya desde tiempos de Mois√©s se dec√≠a, por ejemplo, que el bot√≠n de un guerrero ser√°n v√≠rgenes robadas al enemigo (N√ļmeros 31:17). Mahoma en el Cor√°n promete 72 v√≠rgenes a quienes mueran por la causa del Islam (Sura 55:56). Es decir, la mujer que no ha tenido sexo (o aparentemente no lo ha tenido) es un objeto preciado y codiciado por los hombres, al menos los de cultura semita y ar√°biga.

Este estigma se ha trasladado a la sociedad europea gracias al cristianismo. Antes de la llegada del cristianismo en Europa no se consideraba en forma especial a la mujer vírgen. De hecho en Grecia existían las sacerdotisas vestales quienes ofrecian sus cuerpos como prostitutas sagradas en honor a la diosa Vesta.

En otras culturas la virginidad se trata de manera diferente, en algunos casos opuesta a lo antes descripto. Existen tribus africanas donde la virginidad femenina es una verg√ľenza que hay que quitar r√°pidamente, ¬°a√ļn en contra de la voluntad de la interesada!. En ciertas sociedades hindues los hombres por el contrario rechazan a las mujeres con himen intacto, y ellas se sienten orgullosas de demostrar a sus maridos en la noche de bodas que no son v√≠rgenes. De modo que nuestros mitos sobre la virginidad femenina no son m√°s que mitos culturales.

Por otro lado, los hombres no tienen esa presi√≥n. En nuestra sociedad moderna la presi√≥n es al contrario pero por razones diferentes a las que hubieron en la √©poca de Mois√©s. Ser un hombre virgen durante la adolescencia es se√Īal de mojigater√≠a, de poco mundo, no eres "cool". As√≠ que ten tu primera experiencia r√°pido y has alarde de ello. Las mujeres modernas muchas a√ļn cargan con el estigma de la pureza, sobre todo aquellas donde la familia es de fuertes tradiciones religiosas, otras m√°s liberales asumen la misma actitud que los hombres. Otras en cambio ven su primera experiencia como un sublime acto de amor, idealizan en el sexo el pin√°culo de expresi√≥n amorosa por el ser amado (algunas nunca lo consiguen). Habr√° otras que no encajan con ninguna de estas clasificaciones pero invariablemente todas tienen algo que decir al respecto... y los hombres tambi√©n.

En lo personal tener la primera experiencia no fue un trauma ni una obsesi√≥n, dej√© que las cosas pasaran al ritmo que suced√≠an y aunque s√≠ tuve una experiencia positiva no sent√≠ que nada se perdi√≥ de m√≠. Por lo tanto vuelvo a preguntar ¬Ņqu√© se pierde cuando perdemos la virginidad?. Respecto a la virginidad femenina me parece un estorbo, as√≠ lo veo yo, no es ni placentero ni algo para hacer alarde tener que iniciar a una mujer en esto del sexo. El nerviosismo quita todo lo bueno del sexo y tratar√© de no volver a enfrentarme a esa situaci√≥n de nuevo. Por supuesto, habr√° quienes opinen al contrario pero me parece que quienes piensan que voltearse una v√≠rgen es un bot√≠n inigualable nunca se han enfrentado a esa situaci√≥n. Les advierto, se√Īores, no es divertido y ciertamente puede ser muy doloroso para ambas partes.

Mi respuesta a la pregunta inicial es que nada se pierde sino al contrario, se gana experiencia. Experiencia √ļtil que nos servir√° para iniciar el camino hacia una sexualidad satisfactoria. Para quienes no han tenido su primera experiencia les aconsejo: inf√≥rmense primero sobre los detalles del sexo desde el punto de vista biol√≥gico y tambi√©n sobre los cuidados que hay que tener, qu√≠tense la obsesi√≥n si la tienen o bien qu√≠tense el miedo. Luego de informarse sobre el asunto (de fuentes serias, nada de panfletos religiosos) a ellos les digo t√≥menselo con naturalidad, como si supieran de qu√© va la mano, a ellas piensen seriamente en pasar por un ginec√≥logo para que les recomiende una forma segura de evitar la dolorosa experiencia, si es que la van a tener, antes de iniciarse en el sexo; ya durante el momento, lo mismo, t√≥menselo con naturalidad, como si supieran lo que est√°n haciendo.

Diego F. Romero, 13 de Diciembre de 2004.